“Trabajar en Karabeleko es una experiencia positiva que requiere compromiso y responsabilidad”

Tras colaborar en la finca agroecológica Karabeleko como usuarios de Agifes, Eneko y Josemi han pasado a formar parte del equipo de trabajadores de este huerto experimental gracias a la formación que han recibido por parte de la finca en colaboración con la federación Sartu. 

¿Cómo llegasteis al programa?

Eneko. Yo conocí Karabeleko siendo usuario de Agifes, venía todas las semanas y colaboraba en los trabajos.
Josemi. Nos comentaron que se iba a realizar por primera vez este programa y nos pareció una buena idea. Cuatro personas nos animamos a probar y realizamos el curso durante tres semanas con personas de otros colectivos.

¿Qué aprendisteis durante la fase teórica en Sartu?

Eneko. Muchas cosas relacionadas con las habilidades sociales, cómo afrontar distintas situaciones, cómo hacer currículums…
Josemi. Para mí fue muy útil aprender cómo encarar una entrevista de trabajo. Las dinámicas de habilidades sociales también me ayudaron bastante, porque soy introvertido… Bueno, era; me dicen que en un año y medio he cambiado mucho. Compartimos el curso con personas muy diferentes, con inmigrantes también. Me ha servido para ser abierto.

Y después de ese tiempo…

Josemi. Llegaron las prácticas. Aprendimos muchas cosas nuevas, más avanzadas con respecto a las tareas que habíamos realizado como usuarios previamente. Como usuarios hacíamos algunos trabajos, pero ahora realizamos otras tareas, como preparar las cestas del grupo de consumo que todas las semanas recibe productos de nuestra huerta. Hemos aprendido a aplicar tratamientos contra el pulgón y otras plagas, a colocar plásticos y las cañas para favorecer el crecimiento de las vainas….
Eneko. Las prácticas duraron un mes entero y después Josemi y yo empezamos a trabajar en Karabeleko.

¿Cuántas horas trabajáis? ¿Hay muchas diferencias con respecto a vuestra tarea como usuarios de Agifes?

Eneko. Tenemos más responsabilidades. Durante dos meses estamos trabajando seis horas al día y un mes entero a media jornada. Yo como usuario venía tres veces a la semana, menos horas.

¿Habíais trabajado vinculados a la tierra antes de llegar a Karabeleko?

Josemi. Mi padre tuvo una huerta, y de los 8 a los 20 años estuve en contacto con todo lo que sucede en este ámbito.
Eneko. Yo trabajé en algunas ecoaldeas de voluntario y mi madre también tuvo durante un tiempo una pequeña huerta.

¿Qué opinan vuestros familiares y amigos de esta experiencia?

Josemi. A mi madre y a mi tío no les ha sorprendido mucho porque trabajan la tierra; vengo de una familia de campesinos, de Galicia. Me viene de pequeño, de familia.
Eneko. Les gusta; de vez en cuando llevamos hortalizas y les parece interesante lo que hacemos.

¿Produce satisfacción ver cómo productos que hacéis crecer llegan a los hogares, a los platos de muchas familias?

Josemi. Es muy satisfactorio. Sobre todo ver que es algo que plantas tú, que ves crecer, en lo que pones tu esfuerzo. Además, vemos a diario hortalizas de todo tipo. Los usuarios han recogido esta semana calabacines redondos que parecen sandías. Tenemos berenjenas blancas, chinas, pepino armenio…

¿Todos los días aprendéis algo nuevo?

Josemi. En Karabeleko se experimenta siempre, se prueban variedades muy distintas, de otros lugares, y vemos cómo crecen aquí, cuándo hay que realizar las labores de recolección.
Eneko. Es un aprendizaje continuo. El día a día.
Josemi. Yo me lo apunto todo. Cuando me voy a casa, todos los días, apunto todo. Aunque luego otra cosa es que me lo lea (risas). Ya los voy a compartir, ya. Eneko tiene buena memoria, no necesita hacerlo.

¿Cómo valoráis esta oportunidad, la recomendáis?

Eneko. Yo estoy muy contento, sí.
Josemi. Para mí el contacto con la naturaleza es importante. Hace un tiempo tuve un brote de esquizofrenia y no aguantaba estar en mi anterior trabajo. Ahora estoy contento.

¿Con qué palabras definiríais esta experiencia?

Josemi. Paciencia y dureza. Compromiso.
Eneko. Responsabilidad.