Cómo avanzar en la calidad de vida del colectivo

 

"Una persona disfruta de calidad de vida cuando se cumplen sus necesidades básicas y cuando tiene las mismas oportunidades que los demás para perseguir y lograr sus metas". Así lo aseguró Verónica Pazos, trabajadora social de Agifes, en la charla que impartió el 10 de noviembre en Irun. Lamentablemente, tal y como explicó la ponente, las personas con problemas de salud mental tienden a encontrarse con dificultades para el desarrollo de una vida plena como ciudadanas, a nivel laboral, social, familiar, judicial, de vivienda y de relaciones personales.

Además de garantizar los derechos e igualdad de oportunidades de este colectivo, es importante favorecer su "participación activa" en el proceso de recuperación, fomentando su "poder de decisión, sus capacidades y aptitudes y su integración en la comunidad", señaló Pazos.
 
En consonancia con el modelo de Calidad de Vida, desarrollado por Schalock y Verdugo, la intervención psicosocial con este colectivo se centra en aumentar el bienestar personal y familiar de las personas afectadas. Para ello, se trabaja para aumentar su grado de control personal y las oportunidades individuales. En esa línea, Agifes se centra en ofrecer recursos personalizados para crear una red de apoyo adecuado en torno a la persona con enfermedad mental e impulsar su presencia activa en la comunidad.
 

El papel de la familia

Las familias tienen un papel protagonista en el proceso, ya que son "fuente de apoyo en la medida en que facilitan, siempre que no caigan en la sobreprotección, la autonomía y participación de la persona afectada", indicó la trabajadora social. Asimismo, aconsejó que los familiares hagan un trabajo personal para mejorar la asertividad y ejercer de punto de equilibrio para el paciente. También habló de la importancia de aprender a marcar normas y de dar mensajes claros. Que los familiares cuiden de sí mismos es de vital importancia para que el sistema familiar se mantenga fuerte y se pueda avanzar en la recuperación.
 

Dimensiones de la calidad de vida

Para mejorar la calidad de vida de las personas con trastorno mental es preciso atender a una serie de aspectos:
  • 1ª dimensión: aumentar la seguridad, feedback positivo, reducir el estrés.
  • 2ª dimensión: permitir la intimidad, el afecto, apoyar a la familia, fomentar interacciones, promover amistades.
  • 3ª dimensión: trabajar para crear empleo con apoyo.
  • 4ª dimensión: proporcionar la educación, rehabilitación, desarrollo de habilidades.
  • 5ª dimensión: cuidado de la salud, maximizar la movilidad, fomentar el ocio en actividades comunitarias.
  • 6ª dimensión: favorecer la toma de decisiones, empoderar, ayudar en el desarrollo de metas, que la persona con enfermedad mental sea protagonista del propio proceso de recuperación.
  • 7ª dimensión: conectar con las redes de apoyo, proporcionar oportunidades para la participación en la comunidad.
  • 8ª dimensión: asegurar la privacidad, reducir barreras (sociales y psicológicas), fomentar las responsabilidades cívicas.