¿Es normal o no tener ansiedad?

 

Yolanda Iglesias, psicóloga de Agifes

La mayoría de las personas hemos sentido ansiedad en algún momento de su vida. Hemos experimentado, intranquilidad, nerviosismo o preocupación ante situaciones como: exámenes, entrevistas de trabajo, situaciones sociales, recuerdos, etc.
 
La ansiedad es una respuesta emocional de alerta que advierte sobre un peligro inminente y permite a la persona adoptar las medidas necesarias para enfrentarse a una amenaza.La ansiedad pues, como mecanismo adaptativo, es buena, funcional, normal, y no representa ningún problema de salud.
Es importante entender la ansiedad como una sensación o un estado emocional normal ante determinadas situaciones y que constituye una respuesta habitual a diferentes situaciones cotidianas estresantes. 
 
Tan sólo cuando sobrepasa cierta intensidad o supera la capacidad adaptativa de la persona, es cuando la ansiedad se convierte en patológica, provocando malestar significativo con síntomas que afectan tanto al plano físico, como al psicológico y conductual.La gravedad de los trastornos de ansiedad se mide fundamentalmente por dos parámetros: el sufrimiento y la incapacitación que generan
 
En estos casos, la ansiedad  incapacita llegando a afectar de forma sustancial al funcionamiento diario de la persona. Cuando sobrepasa determinados límites, la ansiedad se convierte en un problema de salud, impide el bienestar, e interfiere notablemente en las actividades sociales, laborales, o intelectuales. Puede limitar la libertad de movimientos y opciones personales. En estos casos no estamos ante un simple problemas de nervios, sino ante un problema  psicológico serio  y que requiere el apoyo de profesionales .
 
Todos los días vivimos en medio de la ansiedad y los nervios. Sin embargo, por el estilo de vida que se lleva de manera habitual resulta complicado darse cuenta y saber que se está viviendo en medio de una ansiedad que puede ser patológica. 
 

Síntomas comunes

Algunos de los síntomas más comunes  de la ansiedad son: los mareos, el sentirse “raro”, las dificultades para  respirar, temblores, trastornos digestivos, pensamientos negativos de carácter obsesivo, nauseas, a sudar las manos, creer que se tienen  síntomas de problemas cardiacos, resequedad en la boca, sudor continuo, hipervigilancia, sensaciones de desmayo y miedo a sufrir un infarto, a perder el control, etc.
No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni éstos la misma intensidad en todos los casos. Cada persona, según su predisposición biológica y/ o psicológica, se muestra más vulnerable o susceptible a unos u otros síntomas. 
 
Algunas personas, para tratar de reducir la tensión desagradable que sienten cuando están ansiosas, suelen recurrir a conductas como: comer, fumar o beber en exceso. De momento, esto les alivia, pero a largo plazo la situación se puede complicar. De hecho, el café, el abuso del alcohol y del tabaco aumentan la tendencia a sentir ansiedad.Otras personas, en cambio, tienden a evitar las situaciones que les producen ansiedad. A corto plazo , esa estrategia funciona. Pero, a largo plazo, las cosas pueden ir a peor. Evitar situaciones puede convertirse en un hábito perjudicial. Cuanto más se evita hacer frente a una situación desagradable, más fuerte se hace ésta y más débil se encuentra ante ella la persona, que va perdiendo confianza en sí misma. Así, los problemas no sólo no disminuyen, sino que van en aumento.
 
Cuando una persona está con ansiedad, tiende a exagerar sus problemas, a preocuparse en exceso antes de que ocurran, a esperar lo peor y a decirse a sí misma que, cuando lleguen esos momentos difíciles, no será capaz de hacerles frente.al notar los síntomas propios de la ansiedad, tenderá a pensar que está físicamente enferma y que algo terrible leva a ocurrir. Este pensamiento no hará sino aumentar esos síntomas. Es más; antes de que ocurran algunas de esas situaciones, dará por supuesto que se va a poner nerviosa, lo que, efectivamente, le pondrá más nerviosa. Son círculos viciosos que se van estableciendo en torno a la ansiedad.
 
Las personas que sufren de ansiedad deben saber que pueden aprender a manejarla mediante la practica de la  relajación, ejercicios físicos, el pensamiento positivo y el aprendizaje de técnicas cognitivas para cambiar la forma de pensar y de enfrentarse a los retos diarios.