Carlos Mañas: “La fatiga de la ternura es de los padres, porque te aman tanto que no quieren que te haga daño la sociedad”

El especialista en marketing, docente y escritor diagnosticado con trastorno bipolar Carlos Mañas ofreció el 4 de febrero, en el Koldo Mitxelena de Donostia, una charla sobre el esfuerzo que hacen los familiares de las personas con problemas de salud mental para combatir el estigma que les rodea. Bajo el título de ‘La fatiga de la ternura’, el ponente trató en primera persona temas como la medicación y los prejuicios, e hizo hincapié en la importancia del círculo afectivo para las personas con malestar psíquico. 
 
Para poder avanzar en lo que a la salud mental respecta, Mañas considera fundamental que la sociedad se libere de ciertos prejuicios. “Vivimos en una sociedad que desafina, que interpreta demasiado a los demás y los entiende muy poco. Donde la tristeza ya no se llora, se medica”, subrayó. 
 
En la ponencia también hizo mención a “la época oscura y totalitaria que vivió la salud mental en el siglo XX, cuando las personas que se suicidaban no podían ser enterradas en campo santo y aquellas con diversidad mental eran perseguidas”. Según el escritor, a las personas que presenciaron aquellos tiempos ahora les cuesta reconocer que sus hijos padecen alguna enfermedad. “Tienen la resaca de la vergüenza, no porque lo hagan con mala fe, sino porque les han obligado a esconder a sus hijos”, afirmó.
 
Por ello, Mañas abogó por normalizar la situación, por romper con los estigmas, ya que “las personas con problemas de salud mental no son peligrosas y lo único que quieren es vivir una vida en las mismas condiciones que todos; buscan que los demás les miren como personas y no como enfermos”. 
 
Asimismo, señaló la importancia que el círculo afectivo tiene para las personas con problemas de salud mental, y, en concreto, la pareja. “Su unión para con el afectado es un valor afectivo y al mismo tiempo voluntario. Nadie le obliga a estar con él. No es como el compromiso de una madre, que siempre te va a perdonar aunque te equivoques”. Por último, alabó también la gran labor que realizan los familiares de estas personas por romper con el estigma. De hecho, “la fatiga de la ternura es de los padres, porque te quieren tanto que no quieren que te haga daño la sociedad” y, por eso, tienden a la sobreprotección, recalcó.