Karabeleko recibe el IV Premio Caracol de la Biodiversidad

La Cofradía Vasca de Gastronomía entregó ayer, 14 de diciembre, el IV Premio Caracol de la Biodiversidad a Karabeleko, para distinguir su labor como centro experimental dedicado a la agricultura ecológica. Esta es la primera distinción que recibe Karabeleko en su corta trayectoria, de apenas seis meses, por lo que los responsables de esta finca agroecológica queremos transmitir nuestra alegría y agradecimiento por este reconocimiento que nos anima a seguir trabajando por la biodiversidad.
 
Karabeleko ha iniciado su andadura este mismo año gracias a la unión de esfuerzos de Agifes, Blasenea y Kimu Bat. Esta asociación sin ánimo de lucro pretende promover la cultura de producción y consumo de horticultura ecológica, así como la rehabilitación psicosocial de personas con enfermedad mental y de otros colectivos en situación de exclusión. 
 
En años anteriores, el Premio Caracol de la Biodiversidad ha recaído en Cristina Enea (2011), en Gisasi, la asociación de criadores de Gipuzkoa (2012), y en el nekazari Tomás Larrañaga, del Caserío Lapatza de Antzuola. El premio consiste en una preciosa figura de madera con forma de caracol, elaborada por un artesano guipuzcoano, que representa la defensa de la sostenibilidad en los hábitos de consumo, pero también la apuesta por una vida más pausada para alcanzar un mayor bienestar. 
 
Además de la entrega de este premio, celebrada en el Ayuntamiento donostiarra con la participación de representantes de 22 cofradías de varios países, la Cofradía Vasca de Gastronomía ha procedido a la entronización de los nuevos Cofrades de Honor: Gilbert Dalla Rosa, presidente de Slow Food Bearne; David López, del restaurante Kokotxa de Donostia, y Jesus Mª Ormaetxea, presidente de la Cofradía del Queso Idiazabal.

Primer centro experimental ecológico en la vertiente cantábrica

En las instalaciones de Karabeleko se producen una amplia selección de hortalizas y plantas culinarias, tanto autóctonas como exóticas, todas ellas en cultivo ecológico. La finca tiene sus puertas abiertas tanto a horticultores amateur como a profesionales, para que dispongan de un punto de encuentro en el que puedan observar y comentar el desarrollo de infinidad de especies y variedades hortícolas, identificadas y cultivadas in situ. En los últimos meses se ha analizado el cultivo de 35 tipos de cebollas, 60 de tomates, unas 20 variedades de berenjenas, de pimientos y otras tantas de lechugas y plantas de hojas comestibles. Este tipo de experimentos tienen como fin contribuir a la ampliación de la gama varietal y la oferta hortícola de la que disponemos en nuestra zona, en base a una producción 100% ecológica.
 
Karabeleko funciona también como centro de rehabilitación psicosocial para personas con problemas de salud mental y para otros colectivos en situación o riesgo de exclusión. La participación de Agifes en esta entidad forma parte de sus objetivos fundacionales, que son impulsar la recuperación de las personas con enfermedad mental, favorecer su inclusión en la comunidad y su inserción laboral, y sensibilizar a la sociedad en torno a la enfermedad mental.
 
Karabeleko aspira a convertirse en un proyecto autosuficiente, para lo que se están desarrollando diversas vías de comercialización basadas en la proximidad con el cliente. En la finca disponen de un espacio de venta en el que ofrecen plantel hortícola, plantas culinarias, ornamentales y aromáticas, tanto autóctonas como exóticas, así como hortalizas, semillas, frutales, abonos, insumos y herramientas, entre otros productos que van dirigidos tanto a particulares como a colectivos. Asimismo, Karabeleko cuenta con un grupo de consumo al que distribuye semanalmente los productos de temporada cultivados en las huertas.